Euro 2013: Alemania logra su sexta final consecutiva

La pelea de titanes entre Suecia y Alemania no nos defraudó en lo más mínimo. Era un duelo esperado por todos los fans del futbol femenino y sobre todo del futbol europeo (los habituales y los nuevos), una final soñada. En un partido en el que no podíamos ni pestañear por el ritmo de juego, con llegadas peligrosas a ambas metas, y con enfrentamientos individuales que fueron un espectáculo, el esfuerzo y acoso sueco no fue suficiente frente a unas alemanas que supieron aguantar hasta el final, gracias a su inquebrantable muro defensivo, un implacable medio campo, Angerer excelsa en su meta y unas contras que sacaron chispas.

Durante el primer tiempo, suecas y alemanas no permitieron que se impusieran estilos, aunque Oqvist y Goransson hicieron lo que quisieron por las bandas. Al 5′, Nilla Fischer fue amonestada bajo un criterio muy rigorista, pero eso no impidió que la central jugara con firmeza. Cuando Suecia presionaba con más insistencia, Dszenifer Marozsán ganó el duelo cuerpo a cuerpo con Charlotta Rohlin, y mientras caían, alcanzó a rozar el balón que entró lentamente al arco ante la salida de Hammarstrom. Alemania llegó al descanso con ventaja de un gol.

El acoso nórdico fue más claro en la segunda mitad, mientras que Alemania aprovechaba los espacios que dejaban e intentaba hacer daño a la contra. Las llegadas de las pupilas de Pia no eran productivas, o por malos pases finales, o por buen trabajo de la zaga y meta teutonas, hasta que al 62′, Lotta Schelin anotó un golazo que fue dudosamente anulado, pues estaba al borde del fuera de juego, por lo que todo parece apuntar que cometió una falta a Annike Krahn. Reitero, bastante dudoso para mi, pero al final pudo haber sido el empate, pero no fue así.

La historia de Suecia fue la misma durante los minutos siguientes, pero el gol jamás llegó. Alemania juega su sexta final consecutiva ganando por la mínima y quizás esto sirva para apaciguar las críticas que había en Alemania, aunque se escudaban en la juventud e inexperiencia de alguna de sus jugadoras. De Suecia hay poco que decir, el objetivo no se cumplió y la cara de su plantilla lo demostró. De este cuadro, ahora comandado por Sundhage, quizá solo pueda reprocharle, a título personal, que deje en la banca a una jugadora de tanto peso como Lisa Dahlkvist, que es incansable de área a área.

Así, Silvia Neid, siempre elegante, será de nuevo quien esté en el banquillo dirigiendo otra final, que mañana verá su rival, quien saldrá del partido entre Noruega y Dinamarca. Hay quienes ya dan a Alemania como campeona, pero hay que esperar, pues si hay que aprender una regla en el futbol, es que la justicia ni el merecimiento existen en este deporte.

Semifinal

Noruega – Dinamarca | 13:30 hrs

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