Dzsenifer Marozsán, talento a prueba

Su nombre y su personalidad son motivos suficientes para llamar la atención, pero esta futbolista integrante de la selección alemana que juega regularmente la posición de media punta, posee además ingenio y astucia en la cancha. En general un talento muy particular que la ha llevado a estar desde muy joven en la mira de los expertos y aficionados al fútbol alrededor del mundo.

Nacida en Hungría, Budapest en 1992 hija de Janos Maroszán un ex-jugador de la selección de Hungría. Su familia se mudó a Alemania cuando ella cumplió los cuatro años y a los cinco comenzó a jugar fútbol, deporte que, según sus propias palabras es su pasión. Formó parte del club 1. FC Sarbrücken, pero antes jugó en un club varonil. Su precocidad la llevó a conseguir un permiso especial para convertirse en profesional a la edad de 14 años. Fue parte de la selección sub 15 y más tarde participó con la Sub 17 en el Mundial de Nva. Zelanda donde consiguió el balón de plata y la bota de oro. En el 2010 fue convocada a la Selección Sub 20, para el mundial de Alemania el cual ganó. Ese mismo año con tan sólo 18 años debutó en la selección mayor. Se perdió el Mundial de Alemania 2011 debido a la ruptura de ligamentos durante la concentración. En el 2012 participó en el Mundial de la categoría Sub 20 en Japón, donde ganó el subcampeonato y se hizo acreedora al balón de oro.

Maro, apodo con el que la llaman comúnmente, se unió al club 1. FFC Frankfurt en el 2009 y ganó la Copa Pokal en el 2011 al lado de la defensa norteamericana Ali Krieger. Una carrera de triunfos y reconocimientos comenzó a llamar la atención de los expertos y la crítica especializada quienes la han considerado una de las jugadoras mas prometedoras de Europa. Del mismo modo que surgieron muchos fans, también surgieron escépticos que consideran que Marozsán esta sobrevalorada y no es más que una jugadora con suerte que tiene destellos momentáneos de talento.

Si bien, curiosamente ha bajado el ritmo desde que inició este año, situación que ha generado críticas severas por su bajo desempeño y rendimiento, así como la escasa participación que ha tenido en el campo de juego. No faltan los comentarios mal intencionados que aseguran que sólo busca los reflectores, que es individualista y que en su afán de sobresalir perjudica a su equipo. Es común que sea objeto de crítica negativa considerando sobre todo que, en un deporte dominado por hombres como lo es el fútbol, no se concibe que una mujer posea aptitudes y talento particulares o incluso mejores de lo que muchos futbolistas cotizados poseen.

Su prueba más difícil a sido la Eurocopa de Suecia. La prensa alemana prácticamente la estuvo presionando con sus comentarios al grado de que en el partido contra Italia de cuartos de final, Silvia Neid decidió dejarla en la banca para protegerla. Su ingreso de cambio en el segundo tiempo le dio un giro al partido, pero confirmó que mantiene sobre ella la enorme presión de ser una pieza importante para su equipo.

En el partido de semifinales contra Suecia, Dseni le otorgó la victoria a su equipo en una jugada en la que aguantó la “presión” de la marca defensiva hasta el último momento y empujó el balón a las redes. A lo largo del encuentro apareció por momentos y siguió llegando pero no con la misma intensidad. Tal vez buscar el equilibrio entre ser constante y ser la figura del equipo es lo que le hace falta a este talento húngaro. Si consigue ignorar las críticas y demostrar lo que sabe hacer mejor en la cancha, podría desarrollarse y ser un referente importante en el futuro para el fútbol femenil, no sólo de Alemania, sino a nivel mundial. Aún es joven y le falta mucho camino por recorrer. Le quedan retos que enfrentar, los más importantes a nivel internacional son el Mundial en Canadá en el 2015 y los juegos Olímpicos del 2016 en los cuales, si es inteligente, logrará su consolidación, o bien, terminará dando la razón a sus severos críticos.

Fotos |FIFA /DFB Frauen/news.com