Nilla Fischer, capitana todoterreno

Mucho he escrito ya de la selección sueca, siempre reafirmando que son el equipo con el mejor desempeño físico de todos. Sus jugadoras realizan un desgaste impresionante poco visto, y entre ellas, existe una jugadora todoterreno que pareciera tener más pulmones de los normales: Nilla Fischer.

Quienes ven con frecuencia al conjunto ahora liderado por Pia Sundhage, creerán que Lotta Schelin es el engranaje principal del equipo, sin embargo, Fischer es el equilibrio y contrapeso. Su recorrido contínuo por toda la cancha, recuperando  y distribuyendo quizás la haga un elemento que no luce como Schelin o Asllani, pero una Suecia sin Fischer es como un auto sin gasolina.

Durante su carrera, Nilla ha desempeñado todas las posiciones, a excepción de la portería. Sus mejores años, tanto con Suecia como con LdB Malmo, los vivió como contención, desarmando jugadas y convirtiéndose en una de esas increíbles jugadoras definidas como box to box, capaz de retener el balón y con un toque de balón educado. Pero en 2012, cuando se enroló con Linkopings, ante la lesión de Charlotte Rohlin, Nilla adoptó una nueva posición, la defensa central, sorprendiendo por su seguridad y eficiencia.

La lesión de su compañera de club y selección, la llevó a vivir una transición que le sentó de maravilla, y que afianzó más que nunca su liderazgo, demostrándolo con el gafete de capitana del cuadro nórdico. Su papel ha sido la de una dirigente de fuerte carácter e incansable esfuerzo.

A sus 28 años, y con más de 70 partidos internacionales, será una de las piezas claves no sólo de la selección sueca, sino de la próxima Eurocopa.

Foto| Pitchside Report