
¿Qué sería del fútbol si no hubiera clásicos? El clásico es el que le pone la “sal y la pimienta” a éste deporte. Es comprar tu abono para asegurar tu asiento para no perderte ese partido. Es vivir una semana antes con mariposas en el estomago. Es odiar a ese rival por esa semana con todas tus entrañas (mas de lo normal obvio). Es la semana de las apuestas. La semana que mas fútbol tenemos. El día que mas temprano se llega al estadio para vivir la fiesta. Es la semana que mas pegado está uno a los medios deportivos para saber todo de nuestro equipo y también del rival. Es una semana especial.
Si lo admito, hoy me levanté muy nerviosa… es algo mas que desear que mi equipo gane. Es desear que salgan a esa cancha con toda la garra y amor por la camiseta y al deporte; y nos dejen a todos los aficionados extasiados del cansancio de haber vivido un partido espectacular. Es obvio que quiero el triunfo, pero también quiero algo que se ha ido perdiendo con los años y no solo en mi equipo : es la GARRA.
Nerviosa, ansiosa por estar ya en mis lugares, saludar a todos mis vecinos de asiento que por años estamos ahí en “las buenas y en las malas”. Y que mejor salir de ahí con la mayor felicidad de que nos regalen un triunfo.
Esperemos que hoy la afición FELINA se ponga las pilas y haga que ese Estadio pese como antes, que el rival que entraba se ponía nervioso y era casi un triunfo para nosotros. Gritar, saltar, cantar y hacer chiquito a ese rival.
Si la locura nos invade en los clásicos, no nos critiquen… todos vivimos pasiones en nuestras vidas y ésta pasión es de las mas bonitas e inolvidables.
Aunque con mis Tigres haya vivido dolores en las derrotas y me hayan dejado lastimada por temporadas, este amor es el único que me hace levantarme y estar ahí al pie del cañón cada temporada. En las buenas y en las malas.
Hoy es nuestra fiesta, tanto Tigres como Rayados vivimos ésta fiesta sin que nadie en México nos iguale, es la fiesta con mas pasión de la Liga Mexicana, aunque sea regional, éstos son los clásicos verdaderos los que se sienten hasta en las entrañas.
¡VAMOS TIGRES! Hoy mi Checo y yo como siempre estaremos ahí apoyándolos.
