La semana pasada, mi Checo tuvo un accidente antes de empezar un partido de fútbol en una cancha sintética y fue de lo mas absurdo.
Al ir caminado por un balón que se fue por detrás de la portería, resbaló dentro de una alcantarilla y al sacar la rodilla se rasgó toda la rodilla, teniéndole que injertar piel para que cure. Así que por lo menos no podrá jugar fútbol por un mes.
Hablo de ésto, por accidentes que pasan por “una mala suerte” que uno no se explica:
Hoy en Madrid, falleció un niño de 9 años, que el sábado 21 sentado en la banca de su equipo, se le cayó en su cabeza la cubierta de la banca donde estaba sentado y después de 3 intervenciones quirúrgicas y cinco días en agonía falleció de un traumatismo craneoencefálico severo.
El niño, Diego Alcalá Rivero, pertenecía al “alevín H de la Escuela de Fútbol del Atlético de Madrid“.
Uno trata de inculcarle a sus hijos el deporte, y donde menos uno se lo espera, en un campo de fútbol sucede una tragedia que te marca por el resto de nuestros días.
Espero que sus padres tengan una pronta resignación.
