A veces, sin darnos cuenta, las más simples formas de abuso infantil de pueden dar en una cancha de fútbol.
Analicemos estas frases:
“Cuando el juego se termina, quiero tu cabeza en alto, y sabré que diste lo mejor de tí. Esto significa hacer lo mejor que puedas hacer. Eso es dar mejor, nadie puede hacer o dar más. Hiciste ese esfuerzo.”
” Preocúpate más por tu carácter que por tu reputación, porque tu carácter es lo que tu realmente eres, en cambio tu reputación es simplemente lo que los demás piensan de ti.”
John Wooden
En ocasiones, como entrenadores se le pone demasiado énfasis en el hecho de “ganar”. Conseguir marcador a favor no es lo único que debemos enseñarles a niños y jóvenes.
El deporte es recreación. Desde el momento en que lo que practicamos deja de ser divertido y se convierte en una preocupación por tratar de complacer al técnico que nos está gritando desde la banca, perdemos el interés y las ganas de estar ahí.
Hace poco, me tocó asistir a un juego de fútbol amateur en Houston. El técnico es un buen amigo mío y me pidió que fuera a ver al equipo.
Son muchachos de entre 15 y 22 años, con bastante buen fútbol. Hablando con su hija me comentaba que era difícil para ella porque muchos de sus amigos habían ingresado al equipo y se habían ido por la manera en la que los trataba su papá en la cancha.
Entonces me dediqué a observar más al técnico que a los jugadores y sí, les gritaba todo el tiempo, nunca estaba conforme y jamás recibían una felicitación por parte de él cuando hacían las cosas bien.
Si uno se pone a pensar, la mayoría de los equipos triunfadores no sólo tienen un buen técnico, que sepa mucho sobre como manejar sus piezas en el campo de juego, si no también tienen en él un amigo, alguien en quien los jugadores confían y se sienten apoyados por él.
Un ejmplo de esto en el Fútbol Mexicano es José Luis Sánchez Solá, “Chelís”. Aquí tenemos a un técnico que ha sabido ganar la confianza y la admiración no sólo de los aficionados a Puebla, si no de todos sus jugadores, quienes cuando lo despidieron amenazaron con parar si no se le devolvía el puesto a su entrenador.
Pocos son los casos como este en el fútbol profesional y se pueden ver los resultados de inmediato. Puebla se salvó del descenso y un técnico como Miguel Herrera que acusó a sus jugadores de ser los culpables de todo en ese fatídico partido contra Pumas en donde descendieron está hoy sin trabajo y con una mancha negra en su currículum: no pudo salvar a Veracruz.
Es importante como técnicos aprender darles ese tipo de confianza a nuestros jugadores, y como padres, no exponer a nuestros hijos a este tipo de “tiranos” que lo único que harán es perjudicar la autoestima de los niños.
