Save the Children ha presentado un informe, el pasado 9 de julio, que llama la atención sobre la necesidad de que los derechos de la infancia prevalezcan en cualquier tipo de competición deportiva. Con el título `Niños en Competición´, el informe hace un recorrido desde las posibles lesiones que puede sufrir un menor al estar sometido a un entrenamiento de alto rendimiento, hasta el tráfico de niños. El trabajo de Save the Children denuncia que cada vez son más frecuentes los casos de menores que llegan a países europeos, principalmente de África y Sudamérica, engañados por supuestos agentes que les prometían un futuro prometedor en el fútbol profesional.

Millones de niños en el mundo hacen deporte. Todo el mundo es consciente de que el deporte beneficia a los niños no sólo físicamente sino también psíquicamente. El deporte ofrece bienestar y enseña autodisciplina, trabajo en equipo, liderazgo, cooperación así como la habilidad de compartir, manejar el estrés y competir.Tiene la capacidad de influir positivamente al desarrollo moral y social de los niños y niñas siempre que los padres y entrenadores ofrezcan ánimo, crítica constructiva y una instrucción ética. No obstante, a los niños involucrados en el deporte de competición a menudo se les exige un entrenamiento que va más allá de sus capacidades físicas y emocionales. Un tiempo excesivo dedicado al entrenamiento puede llevar a una pérdida de experiencias claves en la niñez como la socialización con los amigos y la familia.

Demasiadas veces, el deporte representa en gran parte un medio para satisfacer los deseos de los adultos. Mucho más que el resto de niños y niñas, los que están involucrados en deportes de competición crecen en un mundo dominado por adultos con poco espacio para la libertad, la auto-iniciativa y la creatividad

En los clubes europeos hay miles de niños y jóvenes, de entre 9 y 17 años con licencia para jugar al fútbol. Por ejemplo en España, el mayor mercado del fútbol actual, hay más de 340.000 jóvenes en esas edades. Los técnicos sostienen por experiencia, que apenas el 4% de ellos llegará a jugar en un equipo de primera división.28 Muchos de esos niños, del propio país o de un país distinto al del equipo por el que son fichados, encuentran en el fútbol la mejor oportunidad para ver cumplidos sus sueños y, en caso de que su carrera no siga adelante, cuentan con el apoyo de su familia y de unas condiciones favorables para seguir con sus vidas. Sin embargo, cada vez son más frecuentes los casos de menores que llegan a países europeos, principalmente de Africa y Sudamérica, “engañados” por supuestos agentes que les prometían un futuro prometedor en el fútbol profesional. El desamparo con el que se encuentran estos menores es tal, que muchos acaban en las calles de las grandes ciudades europeas lejos de sus familias, sin visado y sin esperanzas.

Bélgica se caracteriza por tener la frontera más liberal de la Unión Europea, un hecho que facilita las transacciones hacia el resto del continente. En dicho país no existen, por otra parte, las fuertes restricciones a los futbolistas extra comunitarios. Se realizan transacciones financieras al margen de los controles. Es el puente ideal para Italia, Holanda, España, Francia y Portugal.

El foco de atención sobre esta práctica se localiza actualmente sobre todo en Africa. Personas generalmente basadas en Europa suelen viajar a países africanos en busca de nuevos talentos. Otras veces son agentes o academias del propio país las que se encargan de buscar a los candidatos. El problema es que, cada vez existen más agentes y academias ilegales que tan sólo buscan lucrarse a costa de los niños y sus familias. Los agentes tratan de conseguirles visados de corta duración para que estos jóvenes jugadores puedan salir de su país e intentar que sean fichados por un club extranjero. Las familias invierten cantidades enormes de dinero para conseguir el permiso que los jóvenes necesitan para emigrar.

En su mayoría llegan a Europa siendo aún menores de edad, sin un contrato en la mano y con visados turísticos de tres o, como mucho, seis meses de validez. Durante este periodo hacen muchas pruebas. Los problemas comienzan cuando vence el visado y el futbolista no ha encontrado un club que lo fiche o cuando éste no le renueva el contrato.

En situación irregular y sin dinero para regresar a sus países de origen, estos jóvenes se ven abocados a permanecer en las calles o a realizar trabajos ilegales.  Pero además, la vergüenza del fracaso es otro de los factores que les empuja a no regresar a sus países.

niños africanosCASO

Mi hijo Adolphe está muy dotado para el fútbol.Tiene una ocasión de oro de marcharse a Lille (Francia). Un benefactor ha querido arreglarnos ese asunto. Hay alguien que hará una adopción legal. Este hombre ha venido incluso a Abidjan, para arreglar sus papeles en la embajada. Losvisados son muy difíciles de obtener, sobre todo con los problemas de ADN y el asunto del Arca de Zoé, que han venido a complicar las cosas  en Francia.  Ahora la embajada se toma el tiempo de llevar a cabo una investigación profunda para saber las motivaciones de estas adopciones.
Por el momento el chaval se entrena con Mohamed ya que debe mejorar su forma.Yo quiero que mi hijo se marche, será un éxito para mí. ¿Sabe cuánto gana un futbolista profesional? Cuando hay uno en la familia, toda la familia está salvada. Estamos dispuestos a correr muchos riesgos si se pueden conseguir esos resultados.Ya os diré más cuando se haya marchado.
*Entrevista realizada por Save the Children en Costa de Márfil

fuente/Savethechildren



  1. Nogard (Reply) Julio 14, 2008, 1:23 pm |

    Es un tema muy delicado, como algunas familias están dispuestas a todo con tal de que su hijo sea profesional y los salve económicamente, otros casos son completamente distintos donde se la juega el muchacho, no lo logra y termina sin una educación adecuada.