Ayer viendo el partido de Basquetbol de los Lakers, me dio tanta nostalgia. Recordé tantos momentos agradables que pasé siguiendo a éste equipo. Y no sólo seguía el Basquetbol, también era mega fan de los Dodgers y sobre todo de mis queridos Chargers.
Si, me puedo considerar de una especie rara. Fuí deportista y me gustaba aparte seguir los deportes. Yo no llegaba a las fiestas o reuniones hasta terminar de ver mis partidos y luego ya me podía ir de vaga. Pero el hecho de ser tan seguidora, me hizo más apegada a mi papá y al novio o mejor dicho al único novio que tuve durante mi infancia. Tuve muchas amigas, antes el hecho de ser buena deportista, te hacía ser popular y hasta reina de la secundaria llegué a ser. Hoy las cosas son diferentes. Pero también tuve muchos amigos, y recuerdo siempre los viernes haciendo apuestas (de pagar las sabritas), obvio apostandole a mis Chargers. Y los Lunes ya quería llegar a la escuela para hablar sobre los resultados. He andado un poco nostalgica por mis Tigres que me dió por recordar si mis “otros” equipos me hacían sentir así.
Los únicos que núnca han sido campeones han sido mis Chargers, y curiosamente es el deporte que más me gusta seguir y más apasionada soy, yo tengo un “bolt” pintado en mi alma y corazón. Como ahora vivo en Monterrey, me tengo que conformar con verlos por la televisión, y tengo que admitir que me transformo durante los partidos. Me convierto en “otra persona”, y si ganamos soy la más feliz toda la semana, y si perdemos, duro como 2 días medio tristona, pero dentro de lo normal. Casi lo mismo que me pasa con los TIGRES, y mi alma y corazón le han hecho un espacio a los Tigres, que me ganaron de inmediato, fué como amor a primera vista y me flecharon para toda la vida. Con los Tigres he pasado buenas y malas como en todos los deportes que he seguido, pero con ellos es diferente, en el sentido que la gente me contagia. Independientemente de como el equipo esté llevado, las actuaciones de los jugadores, medios y aficionados, ese amor no disminuye, ni lo puedo esconder. Pero mi estado de ánimo se lo atribuyo a la gente y a los medios. Sé que los aficionados están desesperados por títulos, y todavía sienten más presión porque en la ciudad existe la competencia odiada. Es obvio que a todos nos gusta ganar, se siente fregón. Ayer, como les decía, viendo a mis Lakers ganar y de que forma, me puse a analizar todo lo que he vivido con mis equipos. Que es ahí donde me dí cuenta que estoy dejando de disfrutar el fútbol como deporte. Antes que Charger fan, Laker fan, Dodger fan y Tigres fan… me gusta el FUTBOL. Lo disfruto y me entretiene.
Así que me olvidaré por un tiempo de Sinergias, Cemex, Directivos, jugadores, Directores Técnicos, aficionados que se sienten Directores Técnicos y sobre todo medios (que son el cáncer de los equipos locales) y me haré un exámen a mi misma de sentarme en mi lugar en el estadio o enfrente de la televisión y disfrutar el fútbol así como lo hago con los demás deportes. Que también grito, me levanto, me como las uñas, me desespero y en mi mente se la puedo mentar al árbitro o al equipo contrario. Y tengo que confiar que nos irá mejor, así como he vivido temporadas muy pero muy díficiles con mis Chargers, las he sobrellevado muy bien y he tenido paciencia, puedo hacerlo con mis Tigres. No los he visto campeones, pero por culpa de los Tigres he conocido personas que quiero muchisimo, tengo muy buenos amigos, tengo un vínculo envidiable con Sergio y sobre todo momentos buenos y malos que siempre tendré en mi memoria.
Así que me importa un comino que los demás nos digan “afición tonta”, “tristes Tigres”, “tigays” y todos los demás calificativos… yo si me siento orgullosa de ser parte de TODO ésto que significa ser TIGRE.
Estas son “algunas” maravillas que me hacen amar los deportes:
