No, no voy a hablar del comercial de TV Azteca, donde se ve a una aficionada de hueso colorado al fútbol, si no a mi sentir en éste momento en la final del fútbol mexicano.
En ésta temporada, a un solo juego de temporada no falté al “volcán” a ver a mi equipo jugar, casi puedo decir que vi por televisión el 90 % de los partidos de Tigres, así que me puedo considerar aficionada a mi equipo, casi rayando ( upps palabra prohibida en mi lenguaje futbolístico ) al fanatismo ya que he dejado de hacer cosas en mi vida importantes por ver fútbol. Pero soy de las aficionadas que no sólo ven a su equipo, si no que me gusta ver realmente fútbol. Si estoy en otra ciudad y hay fútbol, de seguro estaré en el partido aunque no esté mi equipo jugando. En mi casa tenemos rato tristeando por no ver a mi equipo ganar, porque no nos dan puntos y porque la ciudad de Monterrey hemos sido la burla de todos los demás equipos. Pero así y con todo seguimos al piel del cañón. Este domingo, me dispuse a ver el partido de vuelta de Santos contra Pumas, en la cual Santos tenía que meter 3 goles para poder pasar a la final. La verdad yo creí que iba a ser imposible remontarle a Pumas. Pero cual va siendo mi sorpresa que fue un partido buenísimo. Hasta el último momento me la pasé parada de la desesperación porque pensé que Santos iba a hacer la hombrada y dejar tendidos a los Pumas. ¡Que buen partido! No me importaba mucho quien ganara, aunque si me gustó que ganara Pumas por 3 razones: es un equipo que no me desagrada, por el Tuca Ferreti y porque mi hermana es Puma a morir y bueno, si yo no puedo ser feliz y vivir eso tan padre, que lo sea ella que es de mi sangre. Así que el resultado me gustó y terminé contenta de ver un buen partido de semifinal.
Pero aparte de terminar muy contenta, también me dio mucha nostalgia, cosa que todavía hasta hoy la siento: ¿Por qué no puedo ver a mis Tigres en una final o por lo menos ser un equipo grande? Ya son tantos años haciéndonos la misma pregunta, pero hoy no voy a hablar de eso. Esta final me está causando mucho malestar con mi club, creo que ya nos la deben y el hecho de estar peleando el descenso no se vale. Pero bueno, esperemos que la final esté tan buena como las Semifinales. Cualquiera de los dos que gane se lo merecen. Dos equipos luchadores y con nominas normalitas o se podría decir de las más bajas del fútbol mexicano, pero con corazones grandes. Muero de la envidia (de la buena) de ver a mi hermana feliz de la vida y con boletos para ver tanto el juego de ida como el de vuelta en Cancún. Sólo espero que el arbitraje se componga y no haga de las suyas como lo ha venido haciendo.
Felicidades aficionados Pumas y Atlantistas, y nosotros aquí en Monterrey, soltando la chequera y haciendo cambios en nuestro equipo sorprendentes. Se va un ídolo de los Tigres, es de esperarse que venga una contratación bomba para suplirlo. Con todo esto: YO AMO AL FUTBOL y AMO A MIS TIGRES.
