Yo que vivo muy de cerca el fútbol infantil, no hay para un niño como el jugar para su colegio o escuela. Aunque yo tengo a Sergio en un club donde se tiene que jugar su estancia día a día, también juega fútbol en el colegio. Donde ha jugado desde chiquito con sus amigos de toda la vida, con los que convive con ellos casi a diario. Es muy cansado y a veces estresante para ellos jugar tanto fútbol, pero créanme vale la pena. Con sus amigos del colegio es casi diversión, juegan menos estresados, puedo hasta decirles que lo juegan hasta mejor porque no les exigen tanto como en los clubes.
El Colegio cada año va a un torneo en la ciudad de Corpus Christi en Texas, y aunque la categoría de Sergio ya desapareció en el colegio por falta de quórum, fue invitado a una categoría mayor para jugar con ellos junto con 3 niños más. Iban nerviosones por eso, pero bueno, el resultado fue mejor de lo que se esperaban y dentro de la cancha no se notó la diferencia de edades.
Ganamos los 4 partidos, y quedamos campeones. Metimos 19 goles y no nos metieron uno solo. La final la jugamos contra Chivas USA (hasta en Texas tienen academias) ganándoles 2 a 0. Que bonito se siente, ser el equipo que nadie nos quiere. Siempre somos el equipo a vencer en todas las categorías y el ganarnos para ellos es lo máximo. Así que van con todo contra nosotros, tanto equipos como árbitros. Algo que quiero platicarles, es que los “gringos” jugaban con niñas en sus equipos (no todos). Y créanme, se la partían en la cancha al igual que los niños. Era chistoso ver a nuestros niños teniendo consideraciones con ellas, pero cuando recibían un golpe de ellas, se les olvidaba que estaban jugando contra niñas y también ellos les propinaban sus golpes al momento de defender.
Y bueno, felicito a mis niños del SAN PATRICIO CUMBRES, que hicieron muy buen papel en todas las categorías, y que jugaron como profesionales aguantando el frío de 0 grados y con lluvia. Estoy segura que a mi Sergio estos viajes jamás se le olvidarán, así como a todos los niños.
