Ya quería llegar a éste apartado, hablar de los Papás. Y que conste, yo pertenezco activamente a éste apartado y a veces me identifico tanto y hasta me he llegado a avergonzar de mí.
Sin ser parte interna de los equipos, aparecemos los papás, con un alto nivel de participación en el éxito o el fracaso de los equipos en las competencias en que participan los niños.
Los papás árbitros: Son aquellos que todas las decisiones arbítrales las protesta, las derrotas siempre son culpa del ábitro. Son los más fáciles de detectar, en lo que inicia un partido ya están manifestándose. Difícilmente se quedan sentados.
Los papás Técnicos: Son aquellos clásicos papás que les dan instrucciones a su hijo sobre cómo deje jugar, por dónde debe moverse, a quién le debe pasar el balón. Estos papás gritan durante TODO el partido. El niño durante el partido está desconcertado pues muchas veces las instrucciones del papá son diferentes a las del entrenador. He visto entrenadores que sacan a los niños, y al final de el partido, el papá va y le reclama y quiere saber él porqué lo sacó del partido. Y siempre termina diciendo que el entrenador es pésimo y que va a retirar a su hijo del equipo. Esto es tan común, y lo peor es que son papás líderes y empiezan a provocar que los demás piensen que en efecto el entrenador es malo y que hay que cambiarlo. Tengo que admitir, que yo era así y todavía me queda un poco de eso. Pero jamás he reclamado nada a un entrenador. Pero conforme crece solo me limito a apoyarlo y decirle que tiene que correr o echarle ganas. Solo viendo a otros papás me he dado cuenta del ridículo que hacía y por eso me he limitado a darle su lugar al entrenador y a mi hijo.
Los papás Contreras: Son aquellos que nada les parece, todo está mal, con expresiones negativas siempre como, “que mal organizado el torneo”, “el entrenador tuvo la culpa”, “el arbitro se equivocó”, “cómo que van a jugar diario”, “cómo que entrenamiento diario”, “Porque siempre juegan tan temprano, o porque siempre al medio día en pleno calor, o porque siempre juegan en la noche”, “no sé como metieron al equipo a los niños”, etc., porque podría nunca acabar de lo que he oído, vivido o visto. Que hacer con éstos papás, IGNORARLOS, porque entrar en charlas con ellos es desgastarse. Casi siempre he sido la coordinadora de los equipos en los que ha estado mi hijo, y siempre hay de estos papás, nada les parece.
Los papás chantajistas: Uff, de éstos abundan. Se están volviendo una plaga. Son aquellos que cooperan con dinero, con uniformes, con balones, pero siempre exigen a cambio que su hijo juegue o el entrenador da por entendido el compromiso que se crea al aceptar la “generosa” ayuda. En un viaje que hizo el equipo de mi hijo a un torneo a Texas, nosotros solo teníamos acceso a los niños 15 minutos terminando el partido y se los llevaban de inmediato al camión y de ahí al hotel. Me cuenta mi hijo, que cuando estaban todos los niños arriba del camión llegó el papá de uno de sus compañeros y se puso a reclamarle (afuera del camión) al entrenador, sin importar que todos los niños oyeran el hecho de que su hijo había jugado muy poco y los amenazó de retirarles todo el apoyo. Terminando el torneo, me cuenta mi hijo y otros niños a sus papás y de verdad que da mucho coraje. Porque en efecto, a partir de ese momento, el niño jugó más y otros niños fueron sentados. Muy difícil que esto cambie. Y cada vez se da más en los equipos de fútbol.
Los Papás tramposos: Son aquellos que alteran documentos para lograr que su hijo juegue. Falsifican firmas, modifican actas de nacimiento y suplantan identificaciones. Los
Papás peleoneros: Son los agresivos, insultan no sólo a los árbitros, sino también a otros papás, a los miembros de los equipos rivales, y a cuanta gente se les ponga por el frente. Son como los contreras, pero hay que añadirles agresividad. Tristemente, de éstos abundan también y cada vez más. En una final de la liga la jugamos contra el equipo hermano al colegio de mi hijo. Y ni por eso se detuvo el señor. El arbitro terminó por llamar a la fuerza pública y los niños siempre terminan llorando.
Los Papás padres: Son los que si saben comportarse en todos los sentidos. Son colaboradores, motivadores, respetuosos, aportan sugerencias, conscientes de lo que vale el deporte para el desarrollo de sus hijos, a quienes apoyan en los triunfos y en las derrotas, son agradecidos. Su juego es de apoyar con porras en las tribunas, reconocen el esfuerzo del equipo rival y sin reprochar nada al árbitro. Dan consejos positivos y motivan a sus hijos a ser mejores. Estos papás saben que si sus hijos no llegan a ser futbolistas profesionales, saben que cuando lleguen a ser adultos estarán formados correctamente.
Ir a un partido de fútbol infantil, es casi igual que ir a uno de Primera División. No veo diferencia alguna. Cada 15 días veo a miles de aficionados haciendo lo mismo en el estadio.
