En mis andares con mi hijo como futbolista en diferentes equipos y en tantas ligas, y viendo tanto niño muy bueno y con unas destrezas fabulosas e increÃbles, me pregunto ¿Por qué no llegan lejos? ¿Por qué hay tanta deserción?
Cuando hablamos del fútbol escolar y juvenil hablamos de una población de adolescentes entre los 13 y los 18 años con una misma pasión y un mismo objetivo una motivación pero con diferente familia, personalidad, diferente extracción social y actitud psicológica.
Primero se empiezan a oÃr comentarios o pretextos como: – Tengo otras cosas que hacer, – No era tan bueno como pensaba, – No era suficientemente divertido. – Quiero hacer otro deporte, – No soportaba la presión, – Era aburrido, – No me gustaba el entrenador, – Me ponen a jugar poco tiempo, – Prefiero ir a las fiestas, – No podÃa con la escuela y el fútbol, – No le caÃa bien al entrenador, – nunca ganábamos, y le puedo seguir con muchas más.
Si pensamos que un futuro futbolista se debe caracterizar por tener bien claros sus objetivos como ser tenaz, disciplina, iniciativa, entereza y seguridad de si mismo. Y en lugar de eso, se encuentra en la mayorÃa de los equipos, niños con baja autoestima, inestabilidad emocional, siempre justificando los fracasos, se les dificulta relacionarse con sus compañeros, problemas de conducta, no saben comunicarse y un medio familiar crÃtico.
Entonces, ¿qué debemos hacer como padres?
Lo ideal serÃa buscarle al niño un club o un equipo que tenga un psicólogo, entrenador fÃsico, médico y un entrenador capacitados, pero la mayorÃa de las veces no se tiene el poder económico para poder hacerlo. Entonces ahà es cuando nosotros como padres junto con el entrenador debemos de jugar esos papeles. Tener buena relación y comunicación con el entrenador, para poder ayudar y motivar a los niños.
Los padres pueden ser una fuente de presión, ansiedad y hostilidad permanente sin darse cuenta y con las mejores intenciones. Algo que hacemos frecuentemente los padres, es señalarle a los niños sus errores con énfasis, sin embargo las positivas lo hacemos muy poco o no lo hacemos. Y esto afecta la auto confianza del jugador. La novia que es muy demandante y dependiente y no tiene vida propia, puede terminar siendo un problema para el futbolista. Cuando él quiera descansar en su casa, ella querrá salir. La novia de los futbolistas tendrá que ser paciente y especial. Padres que observen la competencia sentados y sin agresiones verbales ni a propios ni a extraños “hijo, compañero, rivales, árbitro, entrenador, etc.â€
Debemos de inculcarle al niño el AMOR por el deporte y el placer de participar. Que la diversión sea lo esencial; si no hay diversión éstos niños no seguirán en el deporte. Que desarrollen sus habilidades en forma divertida (para ellos), inculcarles que no es tan importante ganar. Formarlos para que cumplan sus metas personales como el vencerse a sà mismo. Y el entrenador a darles instrucciones individuales, reforzarles el esfuerzo, desarrollar su autoestima y educarnos a nosotros los padres.
Yo ya estoy entrando a la edad caótica de mi hijo. Yo sé que le encanta el fútbol, lo come, lo vive y hasta lo sueña. Antes el me jalaba y me pedÃa más y más, pero ahora noto que lo tengo que estar apurando para ir a los entrenamientos. Le pregunto que si ya no quiere seguir, que cambie de deporte, pero me voltea a ver con cara de “¿que te pasa mamá?â€. No espero que llegue a ser jugador profesional, pero me gustarÃa que llegara a su vida adulta todavÃa jugándolo de manera seria. A parte que estarÃa lejos de todos los vicios que hay hoy en dÃa, se mantendrÃa sano y la disciplina que obtienen del deporte te da una alta probabilidad de que sean exitosos en cualquier aspecto de su vida. A veces hay mucho sacrificio, por parte del niño y de la familia, pero vale la pena!!
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