Siempre he escuchado que a las mujeres que les gusta el fútbol, son feas y marimachas. Yo nunca lo practiqué, pero si practique otros deportes. En el 2000 cuando empecé a asistir a los partidos de fútbol en Monterrey, tanto en el Estadio Tecnológico (rayados) como en el Estadio Universitario (tigres), las mujeres que se veía más que asistían al estadio, eran las esposas o novias de los aficionados de éstos equipos. Y no asistían regularmente, sus asistencias eran ocasionales. O las chavitas que iban a ver sólo a los jugadores pero no entendían nada de el deporte.
Hoy en día, se ha incrementado considerablemente la asistencia de la mujer en los estadios de fútbol. Yo llevo a mi hijo desde que tiene 5 años y no fallo a un solo juego en casa. Conforme van pasando los años, ya no me siento tan sola. Ahora, me da gusto ver a niñas, que las llevan sus papás a los juegos y son aficionadas muy puntuales y con la camiseta bien puesta. Jovencitas, que van con sus hermanos o primos. Señoritas más grandes que van entre amigas o con el novio, pero no tanto acompañándolo, ellas también son aficionadas asiduas y a mamás como YO, que no sólo van a llevar al hijo a que vea a su equipo, son fans y apasionadas de su equipo u otras mamás que van con la familia completa a ver el juego.
¿A qué se debe? Tal vez a la gran difusión que tiene hoy el fútbol a nivel mundial. A que hoy es un deporte también para mujeres, donde cada vez las niñas lo practican más. A que la mujer quiere interactuar más con su pareja. A que la mujer también se ha abierto más y no le da miedo asistir con sus amigas o con sus hijos solas al estadio. A que se dice que es la moda decir “Yo lo vi, yo estuve ahí”. O a que la mujer quiera pasar más tiempo de calidad con su familia.
Por mi parte, yo veo tan feliz a mi hijo que sea YO la que esté ahí con él. Y que sepa que tiene algo en común conmigo, que son nuestros momentos de convivencia. Y sobre todo, que lo corrija en su forma de jugar, porque él es jugador, y que le diga que le haga como algún jugador de sus mismas características. Y le comparte a todos sus amigos, que su mamá se pone la camiseta junto con él y se lanza al estadio. Cada vez, tengo más amigas que hacen lo mismo que yo. Que se compran el abono y se le pegan al marido y empiezan a disfrutar su sábado más en familia.
Y no, no somos mujeres feas ni marimachas. El que nos guste un deporte como a los hombres y decidamos invertirle parte de nuestro tiempo y dinero a pagar un boleto para entrar, no nos hace feas ni marimachas. Al contrario, se sorprenderían de ver mujeres muy bonitas y femeninas ahí, sobre todo que saben mucho de fútbol, tanto de jugadores y de estadísticas.
Antes del Mundial de Alemania, sacaron un comercial sobre una mujer muy apasionada a su equipo, todo mundo me decía que esa era yo. Y en efecto, esa soy YO, y habemos muchísimas mujeres así. Y de lo que mFs se sorprenderían es de saber lo que significa para un hombre tener una mujer en sus vidas así. Así, que si se dan una vuelta a los estadios de Monterrey, verán un ambiente puramente familiar. Mujeres apoyando a su equipo, a su pareja, a sus hijos y sobre todo DIVIRTIENDOSE.
