Por recomendación de un buen amigo, conseguà un libro llamado “Pelotas chicas, pelotas grandesâ€(Ed. Colihue, Argentina, 2006), que es una compilación de cuentos cortos que hablan sobre fútbol y otros deportes. Muy buenos relatos, la mayorÃa de ellos, pero me llamó especialmente la atención uno llamado Envidia, escrito por Marta Merkin, periodista y escritora argentina fallecida en 2005.
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En él relato, publicado anteriormente en “Homenaje al fútbol†(Octubre, 1996), número especial de la revista La Maga, Merkin habla de la envidia que siente hacia los hombres por el sentimiento que les despierta el fútbol, fuera de toda comparación con la envidia que Freud describÃa.
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Cómo son capaces de dejar de prestar atención al mundo mientras ven un partido y hacer toda clase de malabares si algo interfiere en su visibilidad del mismo. La manera en que dos hombres que apenas se dirigÃan el saludo, se comportan como amigos de toda la vida, sólo porque empiezan a hablar del fútbol y cómo cualquier diferencia polÃtica, económica y social es borrada durante un partido.
El cómo se sienten parte de algo, la memoria fotográfica para las jugadas, goles, chanfles y demás de hace años, viviéndolos como si hubieran ocurrido tres minutos antes.
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Dice sentir envidia, no por sentirse fuera del fútbol, sino por sentir que se queda fuera de algo que debe ser muy agradable de disfrutar. Termina diciendo que seguramente habrá mujeres que les gusta el fútbol y que si pueden llegar a sentir lo mismo que los hombres por él, también las envidia.
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En experiencia propia, porque asà lo vivo yo y conozco a muchas maravillosas mujeres que lo hacen igualmente, que nos ha hermanado el tener ese sentimiento en un paÃs tan de hombres como es México, ser tachadas de las niñas raras, de locas, de marimachas, de viejas que van a ver que pescan y muchas otras cosas, tan sólo porque no pueden concebir que amemos el fútbol tanto o más que ellos, tengo que decirle a Marta, donde quiera que esté:
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Es una pena que hayas dejado este mundo sin experimentar este hermoso sentimiento por el fútbol, afortunadamente somos muchas (y cada vez somos más) las que lo llevamos en lo más profundo de nuestra alma, no nos estamos sintiendo hombres, lo estamos haciendo a nuestra manera y si, deberÃas sentir envidia, porque te perdiste de algo que no tiene comparación.
