Andrés Llavona, dedicado toda su vida al futbol en España realizó una tesis tratando de explicar el porque la población de Asturias marginaba o desconocia a su equipo femenil.
Aquà presentamos un interesante artÃculo de Mario D. Braña analizandolo.
 A alguien como Andrés Llavona, vinculado toda la vida al fútbol, le resultaba extraña la invisibilidad de la mujer en este deporte. Ya no es que se les prestase poca atención, sino que llana y simplemente no existÃan más allá de su ámbito más próximo. Incluso en la categorÃa superior, la llamada Superliga. Y, por supuesto, si pasaba desapercibido para el gran público, menos se podÃa esperar que hubiese algún estudio mÃnimamente serio.
Por eso Andrés Llavona se puso manos a la obra. Incluso antes de su desvinculación del Oviedo, donde vivió la mejor época del club como ATS, Llavona se sumó al proyecto «Amanecer», de la Organización Colegial de EnfermerÃa, por el que los diplomados podÃan conseguir la licenciatura, además de matricularse en otra. Él eligió AntropologÃa Social y Cultural, donde participó en el programa «Estudios de la mujer», a las órdenes de la doctora Capitolina DÃaz.
Llavona se encontró con un campo de trabajo abonado a su teorÃa de la invisibilidad de la mujer futbolista. «En Asturias habÃa un desconocimiento total de la existencia de un equipo de la máxima categorÃa de fútbol femenino». Sus primeros pasos consistieron en una encuesta de calle y un estudio del mundo femenino. «Hicimos un trabajo cualitativo, para el que entrevistamos a jugadoras, entrenadores, directivos y padres del Oviedo Moderno. Y otro cuantitativo, con todos los equipos femeninos de Asturias».
Menos autoestima
Fueron cuatro tests y una comparativa entre cien jugadoras y cien jugadores, que dieron los primeros indicios: «El autoconcepto, que tiene que ver con la autoestima, es más alto en los varones. Ellas muestran más ansiedad. Los resultados de entrenamientos eran similares. Pero al final la mujer se ve en inferioridad de condiciones por la imposibilidad de llegar a cotas profesionales. No tienen proyección de futuro. Su único objetivo es marchar de Asturias para progresar en el fútbol».
La tesis permitió a Andrés Llavona bucear en los orÃgenes del fútbol asturiano, aquellos simulacros de partidos con más folclore y morbo que deporte. «No habÃa referencias de fútbol femenino federado hasta el año ochenta y pico. Pero los trabajos de campo nos han dado alegrÃas como la de Las Piezas, de Langreo, que ya jugaron un partido de solteras contra casadas en 1957».
Ya en el siglo XXI, con muchos tabúes olvidados o en vÃas de superación, Andrés Llavona propone «no entrar en comparaciones entre mujeres y hombres. Evidentemente, hay un desequilibrio en el aspecto fÃsico. Pero, por ejemplo, ellas son tan competitivas como ellos. Y los entrenadores dicen que no tienen que envidiar nada técnica y tácticamente».
Los técnicos, o educadores, son un aspecto clave, según Llavona, para que el fútbol femenino progrese en Asturias y en España. En esto, como en otras cosas, la teorÃa y la realidad van por caminos muy alejados: «Ocurre como con las polÃticas de igualdad y paridad. Al final todo se queda en un catálogo de buenas intenciones».
Dentro de los indicadores negativos que ha reflejado en su trabajo, Andrés Llavona ha percibido ciertos datos que invitan al optimismo. Por ejemplo, el sólido proyecto que abandera el Oviedo Moderno Universidad, que además de sus equipos de competición ha puesto en funcionamiento una escuela de fútbol, con más de cien niñas. Y algo más: «Desde hace tres años, la prensa le presta más atención. Muy poca en relación con la categorÃa en que milita el Oviedo Moderno, pero al menos ya tiene un hueco con normalidad».
Como efecto colateral de su tesis, Llavona destaca su granito de arena para desmontar la imagen, falsa en su opinión, de la antropologÃa social como algo etéreo: «Hay que romper el tópico de que es algo alejado de la gente. Al contrario, se estudian problemas reales y cotidianos. Es una antropologÃa urbana y aplicada. Y también la conjunción de la antropologÃa con la sanidad. Sólo hay que echar un vistazo a lo que está ocurriendo. Los profesionales de la medicina reciben cada vez más pacientes de otras etnias. Por eso es muy necesario potenciar una enfermerÃa transcultural».
Via | La Nueva España
