Este es un tema que a veces resulta difÃcil de abordar por entrenadores o por las mismas jugadoras, sin embargo hay diferentes cosas dignas de ser apuntadas a este respecto y que no deben dejarse de lado, especialmente por aquellos que trabajan con chicas.
Es un hecho que las jugadoras padecen los mismos trastornos que cualquier mujer con respecto a su ciclo menstrual, incluso al igual que otros deportistas, aunque este tema aún falta mucho material por ser investigado se han hecho estudios donde se ha podido comprobar que durante la fase premenstrual y menstrual de una jugadora hay una mayor propensión a lesiones traumáticas y especialmente se detectó que las mujeres que padecen de malestares propios del ciclo tienen mayor frecuencia de lesiones.
Estos estudios hacen indicio sobre una relación hormonal con la incidencia de lesiones, falta mucha investigación sobre la materia, pero este dato debe ser digno de ser tomado en cuenta.
La alteración o la interrupción del ciclo menstrual suele ser común en deportistas de resistencia o de actividades que exigen niveles muy bajos de grasa corporal, esto es algo que los entrenadores deben tener en cuenta porque las mujeres con esta problemática conocida como Amenorrea son más propensas a fracturas por estréss y tienen tendencia a fragilidad ósea.
¿Qué hacer?
Se recomienda que los entrenadores sean discretos en la vigilancia de estos puntos y que lleven un registro sobre las fases del ciclo menstrual de sus jugadoras ya que estos deben ser altamente considerados al momento de la planificación de los entrenamientos y las cargas individuales.
Con lo visto, y con lo arrojado por las investigaciones, deberÃamos estar bajando las cargas fÃsicas en las fases premestrual y menstrual evitando ejercicios o situaciones propensas a lesiones de articulaciones o fracturas.
