No puedo decir que desde chiquita el fútbol fue mi pasión. Lo que si puedo decir es que lo traÃa en la sangre. Nadie me enseñó nada sobre el fútbol y hasta cierto punto fue luchar contra la corriente el convertirme en una apasionada de este deporte.
Mi papá fue futbolista. Jugaba en el equipo de Temperley, en Argentina. Nunca llegó a primera división y emigró con un contrato para jugar en Nueva Jersey y Philadelphia en Estados Unidos. Se retiró del fútbol relativamente joven, a los 30 años. De ahà para adelante el futbol era solo lo que mi papá veÃa en la tele los domingos a mediodÃa.
En el 94 todo cambio. Ese año salió subcampeón el equipo de mi ciudad, Santos. No se puede explicar la locura que se vivió en esas 3 semanas en las calles, en las escuelas, en las tiendas. A donde ibas habÃa carros pintados, camisetas del equipo y gente cantando y gritando. Creo que eso despertó algo en mi. Ese año pasaron otras dos cosas que me iniciarion en esto del futbol. Mi papá nos llevo a el mundial en Estados Unidos a ver un partido de Argentina y fuimos tambien ese año a Argentina despues de 9 años de no visitar a la familia. Ya estando allá me llevaron al estadio de Independiente. Después de todo eso me enamoré del deporte, pero sobre todo desperto en mi la pasión, esos sentimientos que solo el futbol puede generar.
Pero como dije al principio tuve que luchar contra la corriente. Lo único que querÃa era comer, respirar, vivir futbol. Los sábados y domingos mis amigas sabÃan que no me podÃan invitar a ningun lado porque estaba pegada a la tele viendo los pases de BenjamÃn Galindo, a del Olmo bailar la macarena con Kalusha, a Hermosillo metiendo goles de cabeza o a Campos con sus payasadas y estupendas atajadas. No entendÃan que me sabÃa la alineación de todos los equipos o que sabÃa casi de memoria la tabla de posiciones. Nadie lo entendÃa. Mis amigas menos que menos. “Eso no es de mujeres”, me llegaron a decir. Me empecé a juntar mas y mas con hombres. Y eso no lo veÃa bien nadie. Mi papá odiaba el tipo de vida que llevaba y sobre todo, el tipo de vida que querÃa llevar, en donde mi sueño era poder llegar a vivir del futbol. Siempre dijo que ese no era un ambiente para mujeres.
Hoy en dia a nadie le molesta que el futbol sea una de mis prioridades. Ya todo el mundo se acostumbró a verme con mis camisetas de ciertos equipos, a que sea la única mujer que se queda en la mesa cuando después de la comida los hombres empiezan a discutir de futbol, a que llore cuando mi equipo pierde una final o cuando no pasamos a liguilla. Es parte de mi, y todos lo saben. Quizás no entiendan lo que el futbol me da, el llorar, el reÃr, el enojarse, el gritar, las frustraciones, las alegrÃas. El hecho de ver a esos once jugadores que estan defendiendo tus colores, como viejos amigos, a los que les tienes cariño y respeto aunque nunca los hayas visto en tu vida o el odio que les tienes a tus rivales. Aquà lo importante es que se aprendió a respetar. Claro no falta el desubicado que te oye hablar de futbol y te diga marimacha o machorra, (me ha pasado!!) pero por fortuna cada vez son menos.
Me da mucho gusto que cada vez haya mas mujeres en los programas deportivos. Que ahora si su opinión vale y es respetada tanto como la de un hombre. Es importante que haya sitios de internet como este en donde lo que nosotras tenemos que decir es tomado en cuenta. Por algo es el deporte mas popular del mundo, y definitivamente no se limita solo a los hombres!
